México cae con la frente en alto ante Inglaterra en los Octavos de Final.

El sueño de la Selección Mexicana en la Copa del Mundo 2026 ha llegado a su fin en una noche teñida de drama y pasión en la capital del país. En un encuentro de infarto disputado en el Estadio Ciudad de México, el conjunto tricolor quedó eliminado en la ronda de octavos de final tras caer con un doloroso marcador de 3-2 ante su similar de Inglaterra. A pesar del planteamiento valiente y el esfuerzo incansable del equipo dirigido por Javier Aguirre, la contundencia británica terminó por sepultar las ilusiones locales ante una afición que nunca dejó de alentar.

El partido, celebrado el pasado 5 de julio ante más de 80,000 espectadores que abarrotaron el inmueble, fue un auténtico monólogo de intensidad por parte de la escuadra azteca. México asumió el protagonismo del encuentro con una propuesta ofensiva agresiva que se reflejó en las estadísticas finales, registrando más del 65% de la posesión del balón y un total de 23 disparos al arco. Sin embargo, el combinado europeo dio una cátedra de efectividad en las áreas, aprovechando sus pocas oportunidades claras para inclinar la balanza a su favor.

La pegada inglesa se hizo sentir en la primera mitad gracias a una ráfaga comandada por Jude Bellingham, quien firmó un rápido doblete en los minutos 36 y 38. La respuesta mexicana no tardó en llegar y Julián Quiñones recortó distancias al minuto 41 para devolver la esperanza antes del descanso. Ya en el complemento, Harry Kane incrementó la ventaja británica desde el manchón penal al minuto 59, una losa pesada que obligó al Tricolor a volcarse por completo al ataque, encontrando recompensa diez minutos después gracias a otro penalti cobrado con maestría por Raúl Jiménez al 69′.

El cierre del encuentro adquirió tintes épicos, especialmente después de que Inglaterra se quedara con un jugador menos al minuto 54 debido a la expulsión del defensor Jarell Quansah. Con la ventaja numérica y el empuje de su gente, México asedió el área rival e incluso gozó de una oportunidad inmejorable desde los once pasos para igualar las cosas; desafortunadamente, el gol del empate nunca llegó y el silbatazo final decretó una despedida amarga pero digna para un equipo que luchó hasta el último suspiro.