“Intocable” tres décadas de historia, resiliencia y himnos que marcaron al regional mexicano.

Hablar de Intocable es hablar de una de las bandas más influyentes en la historia de la música norteña y tejana. Formados en 1990 en Zapata por Ricky Muñoz y René Martínez, el grupo transformó el sonido tradicional del regional mexicano al mezclar acordeones, baladas pop y una sensibilidad emocional que conectó con millones de personas.

Su historia comenzó entre amigos de infancia y sueños compartidos, tomando fuerza con el lanzamiento de Fuego Eterno en 1993 bajo EMI Latin. Desde entonces, Intocable construyó una identidad única que rompió fronteras entre géneros, convirtiéndose en referente tanto para el público norteño como para nuevas generaciones del regional.

Pero su camino también estuvo marcado por uno de los momentos más dolorosos en la historia de la música mexicana. El 31 de enero de 1999, la agrupación sufrió un trágico accidente automovilístico cerca de Monterrey, donde perdieron la vida integrantes clave y parte de su equipo cercano. Lejos de desaparecer, el grupo transformó el duelo en música, rindiendo homenaje a sus compañeros con canciones profundamente emotivas como “El amigo que se fue”.

Esa capacidad de resistir y reinventarse fue la que terminó consolidando su legado. Con múltiples premios Grammy y Latin Grammy, Intocable no solo sobrevivió al paso del tiempo, evolucionó, manteniéndose como una de las agrupaciones más queridas y respetadas del regional mexicano.

Ahora, después de más de tres décadas de trayectoria, el grupo se prepara para reencontrarse con su público este 16 de mayo en la Plaza de Toros, en una noche que promete convertirse en un viaje entre nostalgia, historia y grandes himnos.

Porque hay bandas que hacen canciones y hay otras, como Intocable, que acompañan generaciones enteras.

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